Las solteronas de la ópera

Hoy estaba paseándome por facebook cuando me he encontrado un post donde se hablaba de una entrevista que la revista Ópera actual le ha hecho a María Bayo dónde ella expresa que “Vivimos en una cultura que fomenta la juventud y no la excelencia” y me sorprendió que esta persona que citaba esta entrevista en su post, se ofendiera por el comentario, y me sorprende porque en estos días no es la primera vez que veo una publicación quejándose de esta entrevista, y las quejas son de mujeres para mas “inri»

He de decir que me ha suscitado mucha curiosidad esta noticia, y me he metido en la página de Ópera actual y la he leído, y la verdad es que la entrevista es totalmente coherente, al menos desde mi punto de vista.

Vivimos en una sociedad donde actualmente es un tema muy de moda el feminismo, la discriminación por razón de género y demás, y muchas personas se quejan de que las mujeres nos hemos radicalizado, pero luego vemos cómo una mujer alza la voz en defensa de cosas que son coherentes y la queremos despellejar.

Muchos cantantes, sobre todo mujeres tienen que prácticamente nacer con la certeza de que quieren ser cantantes o “se les pasa el arroz” para cantar, porque la industria si no eres joven pareciera que no vales para cantar, y cuanto mas joven debutas mas destacas, aunque tu voz no esté bien formada, si debutas pronto se te augura un futuro maravilloso, y muchas veces no es así. Una voz para que madure y sea realmente solvente en un escenario necesita tiempo, y un artista para ser cantante, actor y músico encima de un escenario, necesita de un tiempo de maduración, algunos más que otros, y que una fruta tarde más en madurar no significa que sea menos jugosa, todo lo contrario, pero claro si nadie te va a querer comer porque no maduraste la primera, pues vaya drama.

En mi caso yo me di cuenta de que quería ser cantante de ópera con 24 años, había cantado toda mi vida en coros desde muy niña y ya no me apetecía seguir en coros, y como no quería dejar de cantar me apunte en clases de canto a mis 23, y para mi sorpresa descubrí que la ópera era a lo que me quería dedicar, pero claro ya sabía que a mi edad normalmente las sopranos debutaban y realmente pensé que no podría conseguirlo, pero no podía dejar de cantar, había encontrado mi profesión ideal, así que sin tomármelo muy en serio seguí estudiando mientras trabajaba a media jornada. Luego empezaron a salir algunas oportunidades, pero claro si tu no te enfocas en que va a ser tu profesión porque crees que no tienes edad para ello, no te lo tomas en serio del todo, pero tampoco puedes abandonar tu sueño porque es como si al pez lo sacas del agua, así que sigues, y finalmente las cosas en mi vida se dieron de una manera asombrosa para impulsarme a terminar mis estudio en Barcelona, allí con 29 años empezó a rondarme por la cabeza que quizás si podría ser profesional, y pase por muchas fases dónde no sabía di dejarlo todo y rendirme o intentarlo con todas mis fuerzas. Me presenté a varios concursos y en uno de ellos me preguntaron mi edad justo antes de cantar, una persona del jurado, y me desmoralicé, no canté lo bien que me gustaría y volví a querer dejarlo todo…

Bueno anécdotas a parte, creo que es de vital importancia dejar de tratar a las mujeres como si se nos fuera a pasar el arroz y fuéramos a convertirnos en las solteronas de la ópera, porque en otras profesiones no es así, y no me sirve que nos comparen con futbolistas, porque sopranos como Mariella Devia cantaron con la voz en su sitio hasta bien entrados los 60 años.

Me gustaría hacer un llamamiento desde aquí a la industria de la ópera y del canto, y pedir que se nos permita cantar con igualdad de condiciones a todos los cantantes, sin importar, raza, sexo, edad, nacionalidad, porque todos somos artistas, todos somos cantantes y todos queremos ganarnos la vida dignamente, sin que nos regalen nada, pero sin deber nada a nadie por querernos dedicar a la profesión que hemos elegido, que hemos estudiado, que nos hemos dejado la vida, el dinero, el alma formándonos para luego ver cómo por una cifra que marca una fecha de nacimiento, no podemos acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones

Captura de pantalla de la noticia citada en el texto

María Bayo: «Vivimos en una cultura que fomenta la juventud y no la excelencia»

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