
Hoy quiero escribir sobre un libro que estoy leyendo, que se titula «No me puedes lastimar: domina tu mente y desafía las probabilidades» de David Goggins. El libro relata como el autor pasa por situaciones bastante desagradables a lo largo de toda su vida que lo llevan al límite y a conseguir dominar su mente. En el capítulo 5 propone un reto, contarle al mundo cómo creaste tu «mente blindada» y se me ha ocurrido que para contarlo pues hacer esta entrada de blog
Cuando eres cantante, músico, artista o cualquier profesión a la que constantemente te estás exponiendo a la opinión pública, donde otros entran a valorar constantemente tu habilidad como profesional es de vital impostancia que no tengas un ego demasiado inflado o constantemente saldrás herido, y si lo tienes tendrás que desarrollar habilidades para conseguir una buena autoestima que baje tu ego y ayude a blindar tu mente y que todo te resbale. Relamente nunca me había parado a pensar cuánto de blindado está mi cerebro, pero si se todo lo que he tenido que aprender para tener una buena salud mental, terapia, libros de autoayuda, de crecimiento personal, siempre indagando en mis debilidades para superarlas, superar el miedo escénico, el miedo a cantar delante de la gente, el miedo a alzar la voz…
Brevemente quiero contar cómo ha sido mi vida y el desarrollo de mi personalidad, siempre fui una niña callada, tímida, retraida, todo me avergonzaba, hasta ir a comprar el pan, tener que hablar mas de dos palabras con cualquier desconocido podía suponer pasar por reacciones al estrés muy por encima de lo normal en mi cuerpo, lo que mas recuerdo como desagradable siempre fue sentir mi cara caliente roja como un tomate y un picor en las axilas inexplicablemente incómodo sólo por haberme equivocado o decir algo inconveniente. Como tenía una sensibilidad en general muy por encima de lo normal, mi madre se pasaba la vida disculpándome con los demás, porque rompía a llorar a la mínima o me quedaba callada de la vergüenza y no podía articular palabra, diciendo, «es que ella es muy sensible» y luego tenía a mi hermana la mayor que me «rescataba» continuamente respondiendo por mi a la mayor parte de preguntas que me hacían y hablando y explicando lo que yo no podía decir. Drama a parte, tuve una infancia muy dura en ese sentido, y encima mi ocio era ir al coro los sábados a no cantar porque me moría de la vergüenza y pasarlo francamente mal porque era un querer y no poder.
Con este panorama haber terminado siendo cantante de ópera y profesora de canto no ha sido un camino fácil pero si ha sido una verdadera azaña digna de contar. Tenía tanto trauma en el coro que finamente decidí dejarlo, pero hacía violín en el conservatorio y adivina qué, coro era una asignatura obligatoria así que seguía cantando, incluso llegué a ser seleccionada para cantar un coro de niños de la ópera Werther en el Teatro Guimerá allá por el año 94 si no recuerdo mal, por mi profesor aquel entonces Juan Ramón Vinagre, y pasarlo francamente mal el día del estreno. Eso si, para mi cantar era como para un pez nadar, sólo que no quería que nadie me esuchara. Finamente al dejar el conservatorio, se acabaron los conciertos corales (fueron verdaderamente numerosos, hice hasta grabaciones con la sinfónica) y me desligué de los coros y del canto, recuerdo un día que estaba intentado cantar algo delante de unos amigos y me costaba mucho hacerlo y pensé «tengo que volver a cantar o perderé la habilidad,» así que cuando entré en la universidad me apunté a un coro de adultos que ensayaba en La Laguna, ahí ya había superado algo de mis traumas de infancia y pude cantar con normalidad e incluso empecé a disfrutar cantando. Al director del coro se le ocurrió que debíamos dar clases colectivas de canto para no estropearnos las voces y vino una soprano a impartirlas una vez por semana, de repente mejoré tanto en tan poco tiempo que aluciné como un par de clases de ténica podían ayudar muchsisimo. Luego comencé a cantar en el Tenerfe Film Choir en sus primeras ediciones (mi primera vez cobrando por cantar) y eso me impulsó a tomar clases mas seriamente y me apunté en clases de canto particulares, lo que me llevó a presentarme a las pruebas del conservatorio para canto y a las pruebas para el coro (en aquel entonces) del festival de ópera de Tenerife. Aproximandamente en 2009 ya estaba en el conservatorio y en el coro de la ópera. Hice grado profesional en Tenerife, luego superior lo hice en el Conservatorio del Liceo y luego en 2019 volví a Tenerife y ahora me dedico a cantar y sobre todo a dar clases de canto.
Todo este proceso de cantar en público ha supuesto todo un reto para mi, y he tenido que ir quitando cada capa de la cebolla minuciosamente, la primera vez que cante sola en un concierto acabé llorando al terminar del agobio, pero seguir retándome a mejorar y a hacerlo cada vez mejor, se convirtió en una obsesión, dominar mi voz, dominar el escenario, para una persona que le da miedo hasta dar los buenos días ha sido todo un reto y ha conseguido blindar mi mente. Ahora que lo pienso ni siquiera he sido muy consciente de cómo sin quererlo me he llevado a superarme a mi misma de una forma espectacular, no solamente por mi miedo a mostrarme en público sino también lo duro que es este mundo del canto.
Mi experiencia en el conservatorio hubieron muchos profesores muy desagradables que si podían te humillaban, y si sobresalías querían ponerte el pie encima, intentaban por todos los medios acabar con tu autoestima, y compañeros mas o menos de la misma índole, y otros pocos profesores que realmente si ayudaban (pero pocos) pero como yo estaba empecinada en sacarme el título seguí adelante, y en masterclass con otros cantantes profesionales y demás fui encontrando profesores que realmente ayudaban, me motivaban y me animaban a seguir. Por mucho tiempo refunfuñé y rechacé a todas esas personas que me lo pusieron difícil, hoy les agradezco porque me ayudaron a formar mi mente blindada. Una cosa que siempre he tenido clara es que mi instrumento es bueno y que mi voz es de buena calidad y sonido, pero eso sin una buena mentalidad y buena técnica, no sirve de nada, muchas veces son las que pensé en dejarlo todo, en abandonar la carrera, tirarlo todo por la borda, pero seguí adelante, hoy es un orgullo mirar hacia atrás y ver todo lo aprendido, aún así nunca es suficiente, siempre se puede mejorar, subir de nivel y en ello sigo
Como profesora para mi lo mas importante es enseñar una técnica sana y motivar a mis alumnos a mejorar, intentar despejar sus dudas y que confíen en si mismos, la mentalidad de un cantante, de un artista o de cualquier profesional es lo único que realmente puede ayudarlo a prosperar, a llegar lejos, porque si no tienes una disciplina mental y atajas los malos pensamientos y las dudas, estos te frenan e impiden avanzar. Crear una mente blindada, ayuda a tu sistema a concentrarse en lo verdaderamente importante que es cantar y avanzar, o quizás conseguir concentrarse en lo importante y seguir avanzando crea una mente blindada.
Tips para blindar tu mente de cantante:
- Tener disciplina diaria de deporte, entrenamiento vocal, estudio de obras
- Tener un mentor o profesor que te guíe en el que confíes
- Practicar algún tipo de entrenamiento mental: leer libros sobre motivación, crecimiento personal, terapia, coaching
- Estudiar de forma reglada y tener un título. Si obtienes un título normalmente te sientes empoderado y con seguridad de que sabes algo sobre la materia que trabajas.
- Exponerte, cantar en público, no importa tu nivel, si esperas a tener tu nivel deseado y soñado jamás te expondrás al público, la única manera de coger tablas en un escenario es exponiéndote, si aprovechas cuando todavía no tienes un gran nivel y nadie espera demasiado de ti, ni siquiera tu, te vas acostumbrando a mostrarte delante de un público sin tantas presiones y es terreno ganado
- Trabajar todo aquello que no está directamente relacionado con cantar pero que marcará la diferencia, como es, interpretación, dicción, lenguaje musical, idiomas, algún instrumento de apoyo (como piano, guitarra) te dará un mayor grado de confianza.
- Trabajar cualquier miedo, limitación o problema que creas que no está relacionado, siempre está relacionado, «son los pequeños zorros los que echan a perder la cosecha» o algo así dice la frase
Hasta aquí esta pequeña aportación sobre mi experiencia creando una mente blindada.
Espero te guste y pueda ayudarte